Historia y Evolución del aguacate

Los aguacates llevan aproximadamente 8000 años siendo parte de la dieta mesoamericana. Se cree que los aguacates comenzaron a ser cultivados para consumo humano alrededor de hace 5000 años, con la variedad Persea Americana.

La palabra aguacate proviene del idioma náhuatl, donde la palabra «ahuacatl» quiere decir testículo y se refiere a la forma de la fruta. Esto explica que se llamase también «fruta de la fertilidad», ya que los Aztecas pensaban que tenía poderes especiales, entre ellos cualidades afrodisíacas en hombres y mujeres, además de dar fuerza a quien lo consumiera.

El honor de hacer la primera descripción técnica del aguacate le correspondió a Francisco Hernández en su “Historia de las plantas de la Nueva España”  tras haber realizado la primera exploración en territorio mexicano de 1571 a 1576.

Historia y Evolución del aguacate

La primera mención de la palabra avocado (inglés) fue en 1696 por Henry Sloane, quien también la describiría como la «pera cocodrilo» ya que la apariencia rugosa de su piel permitía compararla con la piel de este reptil.

Los conquistadores debieron traer el aguacate a España sobre el año 1600 pues se tienen datos del árbol en el Jardín Botánico de Valencia y sobre alguna plantación en la provincia de Málaga en 1770. Asimismo, hubo comerciantes indianos y de familias acomodadas que en los siglos XVIII y XIX se trajeron a España ejemplares de árboles para dar sombra a sus jardines. Posteriormente, empezó su distribución a nivel mundial. 

El aguacate fue descrito por el horticultor y botánico británico Phillip Miller y publicada en “The Gardeners Dictionary” en 1768 en su octava edición, utilizando el nombre Persea, designado por Teofrasto, que deriva del griego en honor a Perseo, el semidios, para referirlo a un árbol de oriente, y americana para hacer mención a su origen en el continente americano.

En 1924 empezó a implantarse en Málaga, en la Estación de Agricultura Meridional, donde en su proyecto inicial se habla de la introducción de frutales exóticos. Es al incorporarse la estación experimental de Torrox cuando se establece un semillero inicial de aguacates hacia los años 30.

La popular variedad Hass vio la luz por primera vez en 1926, y el primer árbol de este fruto murió de vejez y raíces podridas hacia 2002. Fue un descubrimiento de mera suerte. En aquellos años, la variedad más popular de aguacate era el Fuerte, y esta era la variedad que Rudolph Hass pretendía cultivar a partir de una semilla, intentando injertar su planta con varios tipos de aguacates, pero ninguno le daba el resultado esperado. Decepcionado, pensaba cortar su arbolito, sin embargo sus hijos lo convencieron de no hacerlo, ya que ellos preferían el sabor de su fruta al del popular Fuerte. Gracias a eso ahora tenemos esta variedad de aguacate con un gusto más cremoso.

En la actualidad hay más de 400 variedades de aguacate. Es considerada una de las frutas más nutritivas, con alto contenido en fibra, más potasio que los plátanos y rico en ácido fólico y vitamina E. También es una de las frutas con más alto contenido de proteína, y sus aceites son buenos para la piel, ya que tienen antioxidantes que previenen el envejecimiento.

Exigencias del cultivo del aguacate

Antes de establecer una plantación de aguacate, se han de conocer sus requisitos edafoclimáticos, y comprobar que las características de nuestra parcela son adecuadas a tales requisitos, siendo esta condición indispensable para que el cultivo sea rentable.

El aguacate en sus orígenes evolucionó en suelos Andisoles, caracterizados por presentar baja densidad aparente, alta macroporosidad, alto contenido de materia orgánica y alta pluviometría. Por lo anterior el aguacate se desarrolla mejor en suelos con alta conductividad hidráulica, presentando raíces poco profundas, sin pelos absorbentes y muy sensibles a la falta de oxígeno.

Exigencias del cultivo del aguacate

Altura y temperatura del cultivo del aguacate

Los requerimientos de clima y suelo varían con las diferentes razas (antillana, guatemalteca y mexicana). La raza antillana prefiere clima tropical húmedo, y se cultiva desde el nivel del mar hasta los 800 m (s. n. m.), con temperaturas promedio de 24 a 26 °C, y es muy susceptible a las heladas. La raza guatemalteca crece entre 500 y 2400 m s. n. m., con temperaturas medias de 22 a 25 °C, y no puede tolerar temperaturas inferiores a 4,5 °C. La raza mexicana puede crecer hasta los 2800 m s. n. m., con temperaturas medias de 20 °C, y puede tolerar heladas de hasta –4 °C. En resumen, las temperaturas medias – altas y sin grand

es diferencias entre el día (20 – 30º C) y la noche (10 – 20ª C), sobre todo en la fase de floración y cuajado, son las más adecuadas al desarrollo del cultivo, y aunque h

ay variedades algo tolerantes a las bajas temperaturas, llegando a aguantar incluso algún registro negativo durante unas pocas horas, no es recomendable someter a los árboles a tales condiciones.

Humedad del cultivo del aguacate

Los periodos de calor y sequía pueden provocar la caída de los frutos, especialmente en las variedades de montaña. Los sitios demasiado húmedos no son apropiados, por la mayor posibilidad de ocurrencia de ciertas enfermedades del suelo, a las cuales la especie es altamente susceptible.

Iluminación en el cultivo del aguacate

El cultivo del aguacate requiere una buena y directa exposición solar. Las ramas sombreadas son improductivas. Es muy recomendable una poda que permita que los rayos del sol bañen el interior de la copa. Solamente hay que mantener sombreadas las ramas principales y el tronco.

Iluminación en el cultivo del aguacate

Suelo en el cultivo del aguacate

Se adapta a gran variedad de suelos, desde arenosos hasta arcillosos, limos volcánicos, lateríticos y calizos, pero crece mejor en suelos francos, bien drenados, ligeramente ácidos y ricos en materia orgánica. La raza antillana tolera suelos calizos y ligeramente salinos. Ninguna variedad tolera suelos pesados, con drenaje deficiente, y no debe plantarse cuando la capa freática esté a menos de 1 m de la superficie. El rango óptimo de pH se considera entre 5,5 y 7, aunque algunos cultivares en crecen bien en suelos con pH de 7,2 a 8,3.

Suelo en el cultivo del aguacate

Necesidades hídricas del cultivo de aguacate

El riego es, sin lugar a duda, el factor más determinante en el éxito o fracaso de nuestro aguacate. Sobre todo en las primeras fases de vida. Necesita regímenes de precipitación altos pero bien repartidos en el tiempo y de emisión lenta. Es sensible al hongo Phytophthora cinnamoni y Rosellinia necatrix, cuyo desarrollo se ve favorecido con excesos de humedad, la aireación y el mal drenaje.

Necesidades hídricas del cultivo de aguacate

La cantidad de agua de riego depende mucho del clima, las precipitaciones, el tipo de suelo y su composición, variedades, etc. Para producciones comerciales en España hay valores medios ya establecidos para riego localizado por goteo, con las dosis de riego por meses, etc., pero siempre sujetas a múltiples variaciones por los otros factores edafoclimáticos ya comentados. La mejor opción es el riego localizado debido a que:

  • Es de emisión lenta.
  • Es más sencillo de regular la cantidad emitida por el gotero.
  • Al ser de riego variable en función de la edad podremos calcular mejor las dosis de riego.
  • Es fácil de programar.
  • La dosis de riego se irá incrementando a lo largo de los años y será más fácil establecer las frecuencias y tiempos.

Recomendaciones para cultivo de aguacate en zonas climáticas del sur y levante de España.

Recomendaciones para cultivo de aguacate en zonas climáticas del sur y levante de España.

Estos datos son orientativos. Según la FAO los volúmenes de agua de 4000 m3/ha/año serían suficientes para el cultivo del aguacate, mientras que otras publicaciones recomiendan dosis de riego calculadas según los datos climáticos hallados por una estación meteorológica que arrojan necesidades de riego de aproximadamente 3500 m3/ha/año.

Por otro lado, también hay que tener en consideración la calidad del agua, pues el aguacate no tolera el riego con agua de conductividad eléctrica por encima de 1,5 mmhos/cm.

Nutrición en el cultivo del aguacate

Es importante tener en cuenta que las necesidades en nitrógeno, fósforo y potasio en árboles menores de 3 años tiene una relación 1:2:1; en árboles algo mayores que comienzan a producir es de 1:1:1 y para árboles adultos en plena producción, la relación es 2:1:2.

En la nutrición del aguacate debemos considerar principalmente las necesidades de nitrógeno, fósforo, potasio, calcio, magnesio, zinc, boro y hierro, entre otros nutrientes esenciales.

  • Nitrógeno: las necesidades de este elemento se estiman en 100 – 200 U.F. por ha y año, concentrándose las máximas necesidades en los meses de mayo – octubre. Dada la elevada movilidad de este elemento y a fin de evitar pérdidas por lixiviación que tienen como consecuencia la contaminación de los acuíferos, las aplicaciones deben realizarse en pequeñas cantidades junto con el agua de riego.
  • Fósforo: las necesidades de este elemento se estiman en 20 – 40 U.F. por ha y año. Las aportaciones deben realizarse en floración e inicio del desarrollo radicular.
  • Potasio: las necesidades de este elemento se estiman en 100 – 200 U.F. por ha y año. Mantener un contenido adecuado es importante para asegurar el engorde del fruto, debiéndose aportar entre los meses de mayo a octubre.
  • Calcio: las necesidades de este elemento se estiman en 30-50 U.F. por ha y año. La mejor asimilación de Ca por el aguacate se produce en los primeros estadios del desarrollo del fruto.
  • Magnesio: las necesidades de este elemento se estiman en 10-30 U.F. por ha y año.
  • Zinc: las necesidades se estiman en 10-30 U.F. por ha y año. Los suelos con pH altos suelen presentar carencias en este elemento.
  • Boro: las necesidades de este elemento se estiman en 3-5 U.F. por ha y año. Tiene una gran importancia en el cuaje del fruto y es bien asimilado por las inflorescencias.
  • Hierro: la peculiaridad de este elemento radica en que se solubiliza en medio ácido y en medio básico precipita, lo que dificulta su aporte a las plantas. Los quelatos, al secuestrar el ion hierro metálico, forman moléculas estables, solubles y asimilables por la planta. Por tanto, las aplicaciones de hierro a la planta deberían realizarse en forma de quelatos.

El reparto de cada elemento a lo largo del ciclo de cultivo, será función del papel que juegue en el desarrolle en la planta. Las necesidades de nitrógeno son mayores durante el desarrollo vegetativo, mientras que potasio y fósforo son más importantes en floración y fructificación. El calcio es fundamental en la fase de desarrollo del fruto y el boro en la floración, dada su influencia en la viabilidad del polen.

Caída de frutos en el cultivo del aguacate

Para establecer un adecuado plan de fertilización, es importante y básico considerar un análisis de suelo, foliar y de agua de riego, ya que esto nos permite usar los productos apropiados para corregir a tiempo un nivel crítico o una deficiencia nutricional. La fertilización debe realizarse mediante programas de abonado mensuales, teniendo en cuenta la fase fenológica del cultivo, y prestando especial interés a las aportaciones de nitrógeno, ya que un exceso de este elemento puede provocar la caída de flores y frutos.

La materia orgánica es un factor de mucha importancia como complemento a la fertilización química, por lo que se debe aplicar cantidades suficientes de acuerdo con la edad o tamaño del árbol. Es importante mantener o recuperar la fertilidad del suelo para que la plantación sea estable.

A modo de resumen, para una correcta nutrición del aguacate se debe:

  1. Mantener un suelo oxigenado, fértil y rico en materia orgánica.
  2. Definir las extracciones previstas de nuestro cultivo.
  3. Descontar parte de los nutrientes aportados por el agua, teniendo en cuenta las interacciones entre los mismos, y ajustar en función de las reservas del suelo.
  4. Elegir los momentos óptimos de aplicación.
  5. Verificar y corregir con análisis foliar

Causas de caída de frutos en el cultivo del aguacate

Atendiendo única y exclusivamente a los estados fenológicos comprendidos entre el cuajado de frutos y el crecimiento inicial de los mismos y el inicio de la actividad vegetativa de los brotes, existen cuatro causas principales que pueden provocar, directa o indirectamente, la caída de frutos en aguacate:

Fases del cultivo de aguacate

1. Natural

Los cultivares de aguacate pueden llegar a producir miles de inflorescencias, cada una de las cuales, a su vez, pueden estar constituidas por mas de 100 flores, de forma que el número total de flores por árbol puede ser más de un millón.

Los frutos de aguacate que no cuajan se dividen en dos grupos, provenientes de flores polinizadas, pero en las que no se alcanzó la fertilización, y provenientes de flores polinizadas y fertilizadas que dan lugar a un embrión normal y semillado.

Bajo condiciones favorables, los aguacates cuajan más frutos que los que el árbol es capaz de llevar hasta la madurez. En estas condiciones, la planta ajusta su capacidad de nutrir a los frutos modificando su número, esto es, provocando la caída masiva de frutos recién cuajados durante las primeras tres a cuatro semanas y nuevamente en el verano, cuando el fruto ya ha alcanzado entre un 10% y un 40% de su tamaño final.

Algunos estudios demuestran que durante la primera semana después de la antesis el 80% de los frutos caídos procedían de flores polinizadas pero no fertilizadas. Sin embargo, un mes después de la antesis todos los frutos caídos habían sido fertilizados y presentaban un normal desarrollo del embrión y del endospermo.

Una última caída puede ocurrir en otoño, como consecuencia de un aporte insuficiente de agua y una elevación de la temperatura ambiente.

 

2. Fisiológica

Esta causa se basa en que la planta sufre condiciones de estrés que dificultan su normal funcionamiento fisiológico, es decir, que ante un exceso de temperatura por encima de 35º C o un déficit hídrico, la planta va a responder a nivel fisiológico alterando su normal funcionamiento. Una de esas respuestas puede ser un anormal comportamiento estomático que provoque un exceso de transpiración en la planta y, por tanto, una perdida excesiva de agua, o por el contrario, que la planta cierre totalmente los estomas, produciéndose una inhibición de la fotosíntesis y del transporte de carbohidratos. En ambos casos, una posible caída de frutos estaría relacionada con estos estreses abióticos, por un lado ligada a un exceso de temperatura o a un golpe de sol y, por otro lado a un déficit hídrico, por una perdida excesiva de agua por transpiración o por un escaso aporte de riego.

Las posibles soluciones para prevenir este accidente serían tres.

a) Realizar la plantación de aguacate en una zona cuyas características climáticas sean las adecuadas para el cultivo del mismo.

b) Aspersión en altura, utilizando aspersores de gota, que lleguen a mojar la superficie foliar del árbol de manera que, el agua al evaporarse, por intercambio térmico con la superficie foliar, refresque las hojas. Este método conlleva una mayor inversión inicial y un gasto de agua extraordinario, aunque tiene la ventaja que puede incorporar tratamientos fertilizantes y utilizarse igualmente en la lucha preventiva contra bajas temperaturas.

c) Desde el departamento técnico y de I + D de Cultifort, recomendamos una solución a nivel nutricional con uno de nuestros Productos Especiales, CultisilK. Se trata de un silicato potásico que además incorpora aminoácidos libres. Por un lado, el silicio va a crear una capa protectora sobre la planta para amortiguar el régimen térmico frente a un exceso de temperatura, por otro lado, el potasio va a actuar como regulador del buen comportamiento estomático, ayudando además a mantener la turgencia celular y evitando así la pérdida excesiva de agua por transpiración; y por último, los aminoácidos libres, van enfocados a reforzar la síntesis de clorofila y a activar la fotosíntesis, evitando la interrupción en la síntesis de asimilados y asegurando que no se acentúen la relaciones competenciales entre los frutos y los brotes en crecimiento.

Otra posible causa de estrés es la asfixia radicular. Recordemos que el cultivo del aguacate es extremadamente sensible al exceso de humedad en el suelo. Las condiciones de asfixia radicular se producen, bien por un mal manejo del riego o bien por un exceso de lluvia en una época de menor demanda hídrica. En cualquier caso, existe un periodo de 90 – 100 días aproximadamente, posteriores a floración y cuajado de frutos, en los que este cultivo es especialmente sensible al exceso de humedad, pudiendo sufrir un estrés por asfixia radicular que provoque una caída masiva de frutos de manera directa. Para evitar en la medida de los posible que se den tales situaciones, se recomienda realizar las plantaciones de aguacate en suelos sueltos con un volumen de macroporos superior al 17% (24% es lo ideal), de buen drenaje, con una profundidad mínima, planificando bien las salidas de agua de la parcela evitando acumulaciones en las partes más bajas y realizando un buen manejo del riego, optimizando las aportaciones de agua y la oxigenación del suelo.

En relación a la oxigenación del suelo, en Cultifort hemos desarrollado Oxifort, otro de nuestros Productos Especiales. Es un producto que aplicado junto con el agua de riego, libera oxigeno lentamente, mejorando la aireación en la zona radicular, deteniendo los procesos de asfixia radicular y el desarrollo de microorganismos anaerobios. Además mejora la estructura del suelo, dándole esponjosidad, haciendo que el aire y el agua circulen mejor por el espacio poroso. Aumenta el rendimiento de la fertilización, especialmente la nitrogenada y favorece el desarrollo de microorganismos beneficiosos que participan en la transformación y movilización de nutrientes del suelo. 

Detalle de una dilución al 10% de Oxifort donde se aprecia el oxigeno disuelto.

3. Nutritiva

Una caída de frutos  desde un punto de vista nutricional, podría tener su origen en un aporte limitado de asimilados o en una fuerte competencia por nutrientes entre frutos y brotes vigorosos que se desarrollan a la vez.

Realizar un correcto programa de fertilización es fundamental, pues esta práctica supone un gasto para el agricultor y puede incidir negativamente sobre el medio ambiente si no se realiza correctamente. El enfoque actual para el manejo de la fertilización del aguacate se orienta a proveer fertilizantes en épocas y cantidades específicas para cada estado fenológico, de acuerdo a los requerimientos nutricionales que el aguacate tiene para sostener un determinado nivel de producción. De esta forma, se propone aumentar los rendimientos sin incrementar innecesariamente los costos de producción.

Cuando el contenido de estos elementos es deficiente, en la planta suelen aparecer una serie de síntomas cuya visual puede ayudarnos a identificar que elemento se encuentra por debajo de su contenido óptimo. Sin embargo, la determinación de carencias a través de síntomas visuales no es una herramienta sólida para establecer un diagnóstico firme. Multitud de causas (efectos fitotóxicos de tratamientos fitosanitarios, ataques de hongos, bacterias y plagas, daños causados por condiciones climáticas adversas, toxicidades, etc.) pueden generar en el árbol síntomas semejantes a los provocados por carencias y dar lugar a un diagnóstico erróneo. Asimismo, puede ocurrir que existan carencias de determinados elementos que no se reflejen en la aparición de síntomas o que las propias características de la parcela (contenido en materia orgánica, pH del suelo, etc.) así como el manejo que se haga de la misma (aplicación excesiva de mejorantes o fertilizantes al suelo, movimientos de tierra, etc.) sean los determinantes en la baja disponibilidad de elementos para la planta. No obstante, excesos en el contenido de elementos esenciales también pueden repercutir negativamente en el cultivo generando problemas de toxicidad y otras situaciones no deseables.

Caída de frutos en el cultivo del aguacate

Es ampliamente reconocido el rol que el nitrógeno cumple en la promoción del vigor en el crecimiento de brotes y frutos. Sin embargo, el excesivo vigor puede inhibir el desarrollo de yemas florales en otoño, reducir el cuajado de nuevos frutos en primavera y la calidad de la fruta cosechada. Una carencia de este elemento va a provocar un debilitamiento del árbol, causando una merma de producción, mientras que un exceso de nitrógeno podría revertir la tendencia del árbol hacia un mayor crecimiento vegetativo que reproductivo, provocando una caída directa de frutos.

El fósforo es un importante nutriente que está asociado a los procesos de transporte de la energía química durante la fotosíntesis para la producción de carbohidratos. Posteriormente estas moléculas son requeridas durante la floración y para incrementar la acumulación de aceites en el fruto. El fósforo, además, cumple un importante rol en la formación de membranas celulares que regulan el tráfico de agua y otros nutrientes entre las células de brotes, flores y frutos. Se sabe que la disponibilidad de fósforo está fuertemente asociada al desarrollo de raíces y condicionada por el pH del suelo.

El potasio es un elemento mineral que contribuye en los procesos de transporte de agua al interior de las células del árbol y de sus frutos, por lo cual tiene un importante rol en el crecimiento vigoroso de raíces, brotes y frutos. En forma específica el potasio facilita los procesos de transporte de carbohidratos hacia las raíces y frutos en crecimiento, esencial para una adecuada acumulación de materia seca para un alto rendimiento de frutos de tamaño comercial. Además es importante en los mecanismos de protección de la planta frente a condiciones de heladas o sequías, regulando el comportamiento estomático de las hojas. Una carencia de este nutriente puede provocar un mal comportamiento estomático, con los problemas asociados que ya hemos comentado anteriormente respecto a la apertura y cierre de estomas. Cultifort ofrece dentro de su catálogo diferentes soluciones para prevenir frente a posibles carencias de potasio, entre las que destacamos Cultifort K o su versión con pH nuetro, Cultineutral K.

No obstante, para cubrir las necesidades de NPK tanto en árboles recién plantados, como en aguacates en plena producción, Cultifort provee distintas alternativas:

El calcio es el macronutriente más demandado por el aguacate tras el nitrógeno, el  fósforo y el potasio. Es un nutriente de escasa movilidad en la planta, sin mecanismo específico de absorción y que se mueve vía xilemática por simple transpiración. Debido a esto, una carencia de potasio que mermara la transpiración, podría causar también una carencia de calcio. El calcio es requerido por los frutos en crecimiento y meristemos apicales debido a la síntesis de auxinas en dichas zonas en crecimiento. Por ello, a medida que los frutos crecen y dejan de sintetizar auxinas, el calcio deja de ser importante para los mismos. Es decir, la mayor demanda de calcio por parte del aguacate se produce durante el periodo en el que los frutos están en crecimiento, especialmente durante los primeros meses tras el cuajado. Dicho de otro modo, todo el calcio que contiene el fruto se acumula durante los primeros 5 meses de desarrollo inicial. Esto se explica porque el calcio sólo se moviliza a células en crecimiento activo, tal como ocurre en el desarrollo inicial de la semilla. Por esta razón, los nuevos brotes desarrollados en la primavera compiten fuertemente por este nutriente, reduciendo la disponibilidad para los nuevos frutos en crecimiento.

Para prevenir una posible carencia de este nutriente tan importante, recomendamos la aplicación de Cultifort Calcio. Se trata de una formulación líquida de calcio complejado con ácido lignosulfónico para mejorar su absorción junto con carbohidratos y poliácidos orgánicos para potenciar su movilidad en el interior de la planta. Cultifort Calcio no aporta nitrógeno, por lo que el calcio se distribuye por la planta de manera más uniforme, reforzando paredes celulares en raíces, tallos, hojas y frutos en crecimiento, previniendo su caída (pedúnculo) y mejorando su firmeza.

El magnesio es un macronutriente estructural. Forma el núcleo de la molécula de clorofila, por lo que está directamente ligado con la tasa de asimilación neta de CO2 o fotosíntesis. Una deficiencia de este nutriente provoca una clorosis en las hojas basales o más viejas de las ramas del árbol, perdiendo parte de su potencial fotosintético y, por tanto, una menor síntesis de fotoasimilados que puede acentuar las relaciones competenciales entre frutos en crecimiento y nuevos brotes. Nuestra solución para una carencia de este nutriente es Cultifort Mg.

El azufre es un elemento multifuncional, relacionado con la síntesis de aminoácidos azufrados (metionina y cisteína) y con la formación de proteínas. Igualmente interviene en la síntesis de vitaminas y fitohormonas y además es importante en la formación de las membranas celulares (sulfolípidos).

El boro es otro elemento multifuncional, en este caso, un micronutriente. Por todos es conocido su relación con la producción de polen y la germinación del tubo polínico, pero además, es un elemento que participa en el transporte de azucares, carbohidratos y potasio, en el metabolismo del nitrógeno, la formación de proteínas y en la regulación hormonal. El boro se acumula de forma más acelerada durante la segunda temporada de crecimiento del fruto. Esto es importante porque el boro es requerido temprano en primavera para apoyar el desarrollo del tubo polínico, en un momento en que la fruta antigua en crecimiento está realizando una fuerte demanda de boro. Por lo tanto, en años de alta carga frutal resulta útil aumentar la dosis de boro proporcionalmente a la cosecha esperada. Cultiboro Plus es nuestra recomendación para evitar carencias de este nutriente.

El hierro es un activador enzimático, un micronutriente precursor de la molécula de clorofila y presente en los citocromos, importantes en la fotosíntesis y en la respiración vegetal. Su carencia se manifiesta mediante una clorosis en los brotes u hojas jóvenes, produciendo una perdida de la eficiencia fotosintética. Ferrofort, es la alternativa de Cultifort para prevenir carencias de hierro.

Manganeso y zinc, también son micronutrientes activadores enzimáticos. El primero relacionado con el metabolismo de carbohidratos y ácidos grasos, con el ciclo de Krebs y con la fotosíntesis, y el segundo, relacionado con la síntesis de auxinas. Su carencia está asociada con una merma de la fotosíntesis y con un crecimiento deficiente en el caso del zinc. La solución de Cultifort para prevenir carencias de zinc y manganeso, es Manzifort.

Por la competencia de nutrientes entre el crecimiento de brotes, yemas florales, frutos de la temporada anterior y nuevos frutos recién cuajados, el aguacate necesita producir suficientes carbohidratos y proveer cantidades de nutrientes necesarios para los requerimientos de cada estado fenológico. Si no son suficientes para estas demandas, normalmente se produce una caída natural de frutos cuajados, un menor crecimiento de brotes vigorosos y no vigorosos requeridos para formar yemas florales en verano, una significativa disminución del rendimiento o una reducción del tamaño del fruto, que normalmente se determina durante los primeros 3 meses después del cuajado.

 

4. Agentes patógenos

Los agentes patógenos responsables de una posible caída de frutos en aguacate están relacionados con podredumbres radiculares que debilitan a la planta.

En este caso, vamos a diferenciar dos agentes patógenos, dos hongos de suelo causantes de podredumbres radiculares en aguacate: Phytophthora cinnamomi Rands. y Rosellinia necatrix Prill.

Phytophthora cinnamomi se clasifica como hongo Oomiceto.

La enfermedad se manifiesta en campo con un decaimiento progresivo del árbol, presentando un aspecto general de marchitez. Las hojas son más pequeñas de lo normal de un color verde pálido a amarillo y a menudo marchitas. La defoliación del árbol comienza por la copa avanzando hacia abajo y en estados muy desarrollados de la infección se pierden todas las hojas secándose y quemándose las ramas por la acción directa del sol por ausencia del follaje. La fructificación va decayendo y en un estado muy avanzado de la enfermedad el árbol muere. La expresión de síntomas aéreos es un efecto directo de la podredumbre de la mayoría de las pequeñas raíces alimenticias (1 a 3 mm de diámetro) que aparecen ennegrecidas, quebradizas y muertas, siendo difícil encontrarlas en árboles muy afectados.

La infección por el patógeno es óptima a una temperatura de suelo entre 21 y 30 ºC y no hay prácticamente infección por encima de 33 ºC o por debajo de 9-12 ºC . El pH óptimo para el desarrollo de la enfermedad es de 6,5.

La prevención de la podredumbre radicular incluye la producción y distribución de plantas sanas de vivero y la no diseminación del patógeno en plantaciones establecidas. Para obtener plantas sanas de vivero se ha de utilizar semillas completamente libres de contaminación. En semillas infectadas, es controlable mediante un tratamiento de inmersión en agua caliente a 49 ºC durante 30 minutos. La utilización de un sustrato libre del hongo, la plantación en una zona sin incidencia del mismo y la utilización de agua de riego que no proceda de zonas infectadas, son métodos de prevención recomendados frente a este hongo. Asimismo, la localización de posibles focos de infección y el aislamiento de los mismos, es esencial para evitar la dispersión de la enfermedad.

Como control químico de la enfermedad, las aplicaciones foliares o mediante inyección a tronco, de ácido fosforoso tamponado con hidróxido potásico o etil-fosfito de aluminio resultan bastante efectivas y pueden recuperar árboles enfermos. Para mantener un bajo nivel de inóculo de Phytophthora cinnamomi en suelo de plantaciones establecidas, se recomienda tratamientos de solarización mediante aplicación de una cubierta plástica transparente al suelo durante al menos seis semanas en periodo estival. También la utilización de patrones de aguacate tolerantes (Duke7, Dusa…) a este patógeno se pueden utilizar en replantación de árboles muertos y en nuevas plantaciones sospechosas de estar infestadas por el patógeno.

Rosellinia necatrix se clasifica como hongo Ascomiceto.

Los síntomas aéreos muestran un debilitamiento progresivo de la planta, acompañado de una pérdida de vigor. Las hojas se marchitan y se secan, y el árbol puede, eventualmente, morir. El micelio del hongo se puede observar en el cuello y en la superficie, bajo la corteza de las raíces.

Rosellinia necatrix es capaz de subsistir durante años en el suelo, es por ello que las medidas de control deben ser preventivas más que curativas. Algunos estudios realizados recomiendan un control integrado que implica el uso de portainjertos tolerantes, retirada y quema de plantas infectadas y medidas físicas como la solarización. Tanto el control biológico como el control químico en campo están todavía en desarrollo, aunque el uso de Trichodermas parece estar dando buenos resultados. Igualmente la proliferación de organismos antagonistas pueden ser una alternativa interesante para la prevención de este hongo.

La incidencia de estos hongos, no provoca una caída directa de frutos, sino que como consecuencia de los síntomas producidos y de manera indirecta, si que podría sucederse la abscisión de los aguacates.

El departamento técnico y de I + D de Cultifort, recomienda una serie de alternativas encaminadas a la prevención de estas enfermedades:

  1. Por un lado, evitar plantaciones en suelos pesados o de mal drenaje, condiciones que favorecen el desarrollo de estos hongos.
  2. Microvital – L. Se trata de un activador biológico del suelo de origen vegetal, rico en magnesio, micronutrientes, compuestos orgánicos y moléculas flavonoides, encaminado a mejorar las características físico-químicas del suelo y a la activación de la microbiota.
  3. Foliquino. Formulado a base de lignosulfonato de aluminio con acción sistémica y fitofortificante, que aumenta la síntesis de metabolitos en la planta, tales como polifenoles y fitoalexinas. Su acción va enfocada principalmente a la prevención de Phytophthora cinnamomi en estados de prefloración y floración, ya que además mejora el revestimiento del árbol y equilibra la superficie foliar y el número de flores.
  4. Cultisano Cu. Producto que combina las multiples propiedades del quitosano con el poder antifúngico del cobre. Recomendado para la prevención de Phytophthora cinnamomi en estados posteriores a la floración. Gracias al quitosano, se refuerzan las raíces y se estimula el crecimiento y las defensas del árbol, además de crear una capa protectora que previene frente a la colonización de agentes externos.
  5. Spiralis Long Life o su versión ECO Long Life. Fruto de nuestra línea de I + D de Biotecnología Defensiva Natural, es un activador de las resistencias sistémicas, tanto adquirida como inducida. Favorece la acumulación de lignina y calosa, fortaleciendo las paredes celulares, impidiendo o dificultando su colonización por parte microorganismos y, además induce la síntesis de proteínas PR y fitoalexinas, de manera que la planta esté provista de defensas ante un posible ataque de agentes patógenos.

Tratamientos nutricionales para el cultivo del aguacate

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