El agua es un factor imprescindible y de relevancia para el desarrollo del cultivo, ya que su carencia es una de las principales causas de estrés.
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Balance que se deriva en un estrés hídrico
La regulación de la osmolaridad, la tensión de la membrana y la presión hidrostática es crucial para el funcionamiento celular. El movimiento del agua de áreas de mayor a menor potencial hídrico se ve afectado por solutos disueltos que reducen la cantidad de agua libre en el sistema y por la pérdida de agua por transpiración en las hojas. El potencial hídrico se define por Ψw = p – s, donde “p” es la fuerza hidrostática en la célula vegetal y “s” es la presión osmótica por solutos.
El índice de estrés hídrico del cultivo (CWSI) se basa en la tasa de transpiración y el déficit de presión de vapor, indicando condiciones que pueden disminuir la fotosíntesis y la productividad. La osmorregulación celular es una respuesta de resistencia que reduce el potencial hídrico en los tejidos vegetales, facilitando la entrada de agua sin afectar la productividad fotosintética.
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Osmolitos
Los osmolitos son compuestos orgánicos de bajo peso molecular que permiten el ajuste osmótico y mejoran la absorción de agua por las plantas. Durante este proceso, los iones se acumulan principalmente en la vacuola, mientras que el citoplasma almacena solutos que no afectan las macromoléculas celulares. Estos incluyen polioles (como azúcares), metilaminas, aminoácidos libres y sus derivados.
Estos osmolitos son compatibles con las estructuras y funciones celulares incluso a altas concentraciones, sin perturbar sustratos enzimáticos ni interacciones moleculares. Proporcionan protección osmótica, estabilizan proteínas y sistemas de membrana, beneficiando a las plantas bajo estrés osmótico.
Los compuestos osmóticamente activos se clasifican según su naturaleza química: ácidos orgánicos (como aspartato, oxalacetato o glutamato), azúcares simples (como sacarosa, fructosa o trehalosa), aminoácidos (como prolina, betaína, arginina), polioles (como manitol y sorbitol) y compuestos cuaternarios de amonio (como glicina-betaína).
Para esto, Cultifort tiene una amplia experiencia en el empleo de este tipo de activos haciendo recomendaciones adaptadas por fenología, teniendo como referentes:
3. Funcionalidad indirecta de osmolitos.
- Mejoran la conductancia estomática, mantienen la actividad de la Rubisco y la estabilidad de los cloroplastos.
- Actúan como estabilizadores de membranas y proteínas.
- Inducen genes relacionados con el estrés osmótico.
- Sirven como fuente de carbono y nitrógeno durante la rehidratación celular.
- Generan ATP durante la recuperación del estrés.
- Reducen el estrés oxidativo y retardan la senescencia celular.
4. Regulación del Suelo:
Para mejorar el almacenamiento y disponibilidad de agua en el suelo, es crucial mejorar el complejo arcillo-húmico y aumentar el contenido de partículas finas que lo componen, así como la agregación y los poros que permiten la circulación de aire y agua. Estos poros constituyen aproximadamente el 50% del volumen del suelo.
Los problemas de infiltración del agua se deben a la degradación de la estructura del suelo, a menudo causada por el exceso de sodio en el complejo arcillo-húmico y en el agua de riego, lo que limita la circulación de agua y aire.
La compactación del suelo y la baja infiltración del agua afectan negativamente al crecimiento y rendimiento de los cultivos, especialmente con el aumento de los períodos de sequía debido al cambio climático. Para abordar estos desafíos, Cultifort recomienda utilizar una estrategia que combine productos como OXIFORT y MICROVITAL-L.
OXIFORT promueve la floculación del suelo, lo que mejora su estructura al agrupar partículas de arcilla en agregados más grandes. Esto reduce la compactación y facilita una mejor infiltración del agua al disminuir la tensión superficial, permitiendo que el agua se desplace más eficientemente por el suelo.
El uso de agua tratada con nano burbujas y complejos mejora la aireación y estructura del suelo, incrementando la actividad microbiana y la disponibilidad de nutrientes. El aumento de oxígeno favorece a los microbios beneficiosos y las tasas de mineralización y conversión de nutrientes. Estudios de 2022 mostraron una mayor abundancia de funciones bacterianas beneficiosas, lo que resultó en un mayor rendimiento de cultivos, eficiencia en el uso del agua y fertilidad del suelo.
Asimismo, la súper-oxigenación del agua garantiza un funcionamiento óptimo en las raíces y una alta tasa de absorción de agua y nutrientes.
Con todo esto, se recomienda mantener una estrategia combinada que impacte positivamente en el metabolismo y la autorregulación de cultivos y suelos.
Desde Cultifort somos conscientes del impacto de la reducción de aportes hídricos en la península, afectando cultivos y generando un impacto socioeconómico significativo. Esto incluye una reducción del 40% en exportaciones, la pérdida de 6.300 empleos en el sector citrícola, el aumento de los costes indirectos, la falta de una infraestructura desaladora y la necesidad de recurrir a mercados extranjeros con estrategias fitosanitarias restringidas en Europa.
Ante esta situación, la postura de Cultifort de cara a un futuro próximo busca la coordinación y cooperación interadministrativa de las diferentes medidas autonómicas, nacionales e internacionales con el fin de crear y divulgar distintas propuestas de actuación.





