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Desde la perspectiva del cultivo, las buenas prácticas agrícolas son el conjunto de sistemas a través de los cuales vamos a obtener una mejor cosecha como las siguientes:

¿Qué son las buenas prácticas agrícolas?

A la hora de trabajar nuestros cultivos, es esencial que tengamos en cuenta sus ciclos, y los sepamos aplicar a nuestra cosecha en particular.

Esto, en teoría, puede parecer sencillo, pero lo cierto es que requiere experiencia y tiempo para su aprendizaje.

En cualquier caso, nuestro cometido debe ser siempre el de perseguir unas buenas prácticas agrícolas que nos permitan alcanzar el perfecto equilibrio entre el producto que obtenemos, los costes económicos, y el proceso a realizar en cada caso.

Buenas prácticas agrícolas son el conjunto de procesos que debemos llevar a cabo para cualquiera de nuestros cultivos, las cuales van a derivar en una mejora sustancial del fruto que obtenemos, así como un procedimiento más sostenible, es decir, que permita que podamos seguir cultivando año tras año, además de que todo esto se va a traducir en una mejora considerable desde la perspectiva económica.

CONSEJOS DE BUENAS PRÁCTICAS AGRÍCOLAS

Una vez desarrollado el concepto de buenas prácticas agrícolas enfocadas al equilibrio en la producción, es el momento de conocer algunos de los aspectos más relevantes a los que tenemos que prestar atención.

La calidad del suelo

La calidad del suelo es uno de los puntos clave a los que tenemos que presar mayor atención.

Para ello es importante asegurarnos de que la tierra cuenta con los nutrientes adecuados para garantizar un crecimiento optimizado del cultivo.

Esto significa que, si no realizamos rotación de cultivos (e incluso, aunque lo hagamos), siempre deberemos estudiar bien la composición del suelo y aportar todos aquellos nutrientes que sean necesarios.

Por otra parte, dicha aportación se deberá realizar siempre dentro de un calendario adaptado a nuestra cosecha en concreto, consiguiendo de este modo que la planta pueda aprovechar al máximo todos los recursos disponibles.

El riego, una de las claves para una buena cosecha

Tampoco debemos descuidar el riego, el cual debe ser equilibrado y adaptarse a las fases del árbol o la planta.

Un riego excesivo, dará lugar a la aparición de podredumbre, así como a enfermedades y plagas que pueden hacer perder nuestra cosecha.

Por esa razón, debemos estudiar bien las necesidades hídricas del cultivo, analizaremos las precipitaciones que se han ido desarrollando en la zona, estudiaremos un drenaje adecuado, y por supuesto, realizaremos aportaciones que cumplan con las necesidades reales del fruto.

Realiza la poda de forma adecuada

Una poda bien realizada y siempre dentro del calendario, es una de las mejores formas de conseguir el máximo rendimiento del cultivo.

Debemos recordar lo importante que es no sólo aportar nutrientes, sino que además también hay que cuidar mucho que la fuerza que obtenga la planta, no se acabe desperdiciando en elementos innecesarios como ramas que no van a producir fruto, variedades que precisan de sol y cuentan con frutos en sombra, y un largo etcétera.

El mejor momento para realizar la recolección

Por otra parte, también debemos conocer el mejor momento para realizar la recolección.

En este sentido, disponemos de un calendario en función del cultivo que tengamos entre manos.

Sin embargo, estos calendarios se deben adaptar a la realidad del año en el que nos encontremos, teniendo en cuenta aspectos como:

  • Precipitaciones.
  • Maduración del fruto.
  • Horas de sol.
  • Si se han cumplido los calendarios a la hora de aplicar productos.
  • Si se han cumplido los calendarios en base a la climatología.

De esta forma, el agricultor responsable, siempre analizará el momento adecuado para llevar a cabo la recolección, consiguiendo de este modo que el fruto se encuentre en un estado óptimo de maduración, y que ofrezca al consumidor desde un buen aspecto hasta la garantía de contar con los nutrientes, la textura y el sabor que le permite situarse en una categoría superior en comparación con el resto.

La calidad del suelo protege tu cosecha de las plagas y enfermedades más comunes

Hasta ahora hemos estado hablando de las buenas prácticas agrícolas con respecto a los recursos que necesitan nuestras plantas para crecer sanas y con fuerza.

Sin embargo, no debemos olvidar que también hay un aspecto esencial que debemos analizar que es el hecho de asegurarnos de que nuestros cultivos se encuentran protegidos y a salvo de lo que más teme un productor, que son las plagas y las enfermedades.

Por esa razón, además de preparar un calendario que nos permita garantizar la aplicación a tiempo de todos los productos necesarios, también debemos tener en cuenta la importancia de mantener un buen control de la cosecha.

Hay determinadas prácticas como por ejemplo la poda a destiempo, la limpieza de colindantes y demás, que se pueden convertir en un innegable atractivo para estas plagas y enfermedades.

Esa es la razón por la que es esencial que conozcamos no sólo nuestra cosecha, sino también nuestro entorno, y por supuesto que nos aseguremos de que en todo momento utilizamos productos que sean naturales, sin residuos, seguros y eficientes, ya que de este modo, tendremos muchas más probabilidades de alcanzar nuestros objetivos.

Es importante tener en cuenta que estas son buenas prácticas agrícolas desde una perspectiva general.

En cada caso, el agricultor deberá estudiar su cultivo específico y su zona, de manera que consiga ese equilibrio a través del cual obtendremos un fruto más grande, de mayor calidad, con mejor apariencia, y mejor cotizado.

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